Mario ingresó hace poco más de un año a la empresa. Le dijeron: “Seremos un equipo de tres”. Pero esa tercera incorporación nunca ocurrió. Como suele pasar, el entusiasmo del comienzo y el deseo de demostrar valor lo llevaron a absorber también las tareas del puesto que nunca se cubrió.

Días antes de su cumpleaños, regresó de un viaje laboral inesperado que le demandó tres jornadas completas de trabajo. Al volver, recibió un correo de Ana, su jefa, pidiéndole la presentación que debía estar lista para la semana siguiente, con la aclaración de que quería revisarla cuanto antes.

Mario le envió un avance, aclarando que aún no estaba terminada. La respuesta llegó rápido, también por mail: “Es obvio que falta.

Mario, con más de treinta años de experiencia profesional, se sintió profundamente desvalorizado. “Ya no tolero estas formas”, se dijo a sí mismo.

Contestó el correo, intentando poner un límite. Y entonces Ana lo llamó, acusándolo de “atentar contra la comunicación y el respeto en el equipo”.

El día del cumpleaños de Mario se reunieron. Ana, olvidó su cumpleaños.

Obsesionada con el  control, el miedo al error y la necesidad de mantener todo bajo orden, provocó un quiebre irremontable en la relación con el único miembro de su equipo.

Aunque te parezca alejado de la realidad, este hecho ocurrió en una importante empresa alemana entre altos jerárquicos.


¿Qué trabajaría con Ana desde el coaching ejecutivo?

1-Como individuo y líder:

👍🏻 Su relación con el control. Detrás de la necesidad de controlar suele haber un intento de protegerse: del error, del juicio o de la pérdida de autoridad.

👍🏻 El tránsito entre control y confianza, entendiendo que la confianza no se regala, se construye a través de coherencia, claridad y escucha.

👍🏻 Su autoestima profesional y el peso que tiene en ella la mirada de otros —esa exigencia interna que deriva en ansiedad y rigidez en sus planes.

👍🏻 Técnicas para liderar desde la serenidad, no desde la tensión.

2-Como líder de equipo:

👍🏻 Su presencia física y emocional: postura, tono de voz, pausas, mirada. Un líder transmite su emocionalidad antes que sus palabras.

👍🏻 Los canales de comunicación que elige. En este caso, el uso del correo electrónico para tratar temas sensibles muestra una forma de evasión: escribir evita el contacto directo, pero también evita la empatía. Aprender a discernir cuándo un mensaje necesita ser hablado, no escrito, es una habilidad esencial en la madurez de un liderazgo.

3-El lenguaje como herramienta de liderazgo:

👍🏻 Lenguaje más consciente y constructivo, ampliando su vocabulario y su capacidad de formular pedidos y observaciones con firmeza, pero también con respeto. Como dice Julio Olalla, “el lenguaje no solo describe la realidad, la crea”. Un líder que cuida sus palabras genera colaboración; uno que las descuida, genera distancia.

4-El poder del ejemplo:

👍🏻 Su coherencia entre discurso y acción ya que todo líder es un modelo conductual. Curiosamente, Ana acusó a Mario de romper la comunicación y el respeto, cuando fue su propio estilo el que había erosionado esos valores. Reconocer esta incongruencia no es debilidad, sino el primer paso hacia un liderazgo más consciente.

5-Revisión de objetivos y plan de acción:

👍🏻Los objetivos no se componen solo de los resultados. Estar atento al proceso es fundamental en la alineacion. Los indicadores serán mas alentadores si el proceso va aumentando el nivel de compromiso en el equipo, diseñando conversaciones de seguimiento y feedback constructivo.

6- Y, sobre todo, la escucha:

👍🏻 Escuchar mas allá. No solo lo que el otro dice, sino lo que siente y necesita, es la base para construir confianza y resolver conflictos antes de que escalen. Como suelo decir en sesiones: “Escuchar no quita tiempo, lo ahorra.”


Detrás de cada mail que se cruza en una empresa hay mucho más que información: hay emociones no dichas, interpretaciones, temores, egos, silencios y lealtades invisibles. Y sin embargo, seguimos creyendo que el trabajo se sostiene solo con objetivos y métricas.


Reflexión Final

¿Coaching en las reuniones? “No, gracias. Acá venimos a trabajar”.

Ese es el mito.

Y por eso, en lugar de resolver conflictos, los acumulamos. En lugar de hablar, calculamos.

Pero el día que una empresa se anime a hacer una pausa real, descubrirá que el silencio también produce resultados.

Cuando el coaching no entra en las reuniones no es porque no haya tiempo, sino porque exige presencia. Y estar presente no es contestar rápido, sino animarse a escuchar lo que no se está diciendo.

El liderazgo no se mide solo por resultados, sino por la capacidad de sostener miradas cuando el tema incomoda.

Ningún mail construye cultura.Las conversaciones sí.

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